Publicación: Bastardo de un dios, la reconfiguracion de lo monstruoso en el cine de terror religioso: de la exclusion de la otredad a la institucion como monstruo
Portada
Citas bibliográficas
Código QR
Autores
Director
Jurado
Autor corporativo
Recolector de datos
Otros/Desconocido
Director audiovisual
Editor
Tipo de Material
Fecha
Citación
Título de serie/ reporte/ volumen/ colección
Es Parte de
Resumen en español
Durante el siglo XX, el cine de horror ha configurado lo monstruoso para advertir, excluir, ridiculizar y disciplinar aquello que amenaza lo establecido. Sin embargo, el monstruo, como umbral a la otredad, no siempre se ha configurado como el mismo signo. Es decir, el concepto se ha reconfigurado desde la monstruificacion de personas con identidades sexo-género y orientaciones sexuales no normativas hasta la denuncia de la cultura, lo establecido y la Iglesia católica como monstruo opresor que crea monstruos-humanos. Esta propuesta de investigación-creación analiza dicha reconfiguración, con el objetivo de desarrollar Bastardo de un dios, un guion cinematográfico de largometraje que subvierte las convenciones del subgénero de terror religioso y propone nuevas perspectivas narrativas, estéticas y simbólicas. A partir del proceso de investigación-creación se planteó la reconfiguración de lo monstruoso en tres períodos clave de la historia del cine de horror que configuraron los tres capítulos desarrollados: en el periodo del Código Hays (1930-1968), las identidades sexo-género y orientaciones sexuales no normativas son codificadas como “monstruos” que deben ser erradicados por héroes masculinos para restablecer el orden social, sin embargo, los monstruos clásicos de Universal (1925-1954) terminaron por ser figuras mucho más fascinantes, complejas y recordadas que los héroes; en la emergencia histórica del terror religioso clásico (1968–1990), lo monstruoso se proyecta sobre la figura de las mujeres que se desvían de los valores tradicionales; y finalmente, en el terror religioso contemporáneo (1997–presente), contexto donde se ubica Bastardo de un dios, el lugar de lo monstruoso se desplaza radicalmente: ya no habita la otredad, sino que se manifiesta en las instituciones que intentan reprimirla, la Iglesia y quienes sostienen su dogma emergen como los principales antagonistas, revelando que la violencia y la crueldad no son desviaciones, sino expresiones estructurales de un sistema que se alimenta de la contradicción, el maniqueísmo y el control de los cuerpos.
PDF 
