El desempeño profesional de los ingenieros se relaciona directamente con resolver problemas, y para lograrlo deben aplicar procesos en los cuales requieren utilizar en alto grado la lógica. Pero, aunque la mayoría se esfuerza por alcanzar una comprensión adecuada del contexto del problema y del problema mismo, algunos no lo logran en los niveles que cada uno requiere, por lo que sus soluciones son menos eficientes y eficaces que las que otros ingenieros presentan. Esas diferencias puede deberse a muchas causas, entre ellas una aplicación inadecuada, equivocada o inexistente de la lógica. La intención de este trabajo es analizar la necesidad de la lógica en el proceso formativo de los ingenieros, y comprender su relación con la solución que ellos presentan a los problemas, porque en la mayoría de ocasiones estas soluciones marcan la diferencia entre países desarrollados y en vía de desarrollo.